Archive for the ‘Galicia’ Category

Populismo positivo: la necesidad de un relato de izquierdas

Domingo, Agosto 9th, 2009

En una interesante entrevista publicada en O Xornal , el sociólogo Fermín Bouza declara echar de menos una mayor dosis de populismo en la izquierda gallega.

Tal afirmación puede sorprender en un primer momento, ya que el término se ha ido cargando de elementos negativos y su utilización responde en la mayoría de  los casos a un afán claramente peyorativo, en consonancia semántica con otro concepto desvalorizado: la demagogia.

No es por ahí por donde va, como es obvio, Fermín Bouza. Entiendo su defensa de término tan escurridizo y volátil ( al que, por ejemplo, se pueden adscribir desde Hugo Chávez -izquierda- a Haider -derecha-) como la plasmación de una necesidad cada vez más imperiosa: la estructuración de un relato de izquierdas claramente entendible y asumible por la mayoría de la ciudadanía.

 

 

 

Porque es ahí, en la política, por así decir, del cuento, en la conversión de la realidad en relato, en narración creíble, donde la izquierda se ha ido quedando rezagada, sin armas ni pertrechos. Se trataría de volver a las calles, a las plazas, a contar y a cantar “las verdades del barquero”, de abandonar el púlpito o la tarima e insuflar en el mensaje una claridad diáfana.

Del populismo habría mucho que hablar, de sus manifestaciones y derivaciones, pero Bouza sólo pretende defender un vínculo fiable entre el “populus” y sus representantes.

José Blanco: la egolatría de un estratega

Jueves, Julio 23rd, 2009

Desde que fue nombrado Ministro de Fomento, José Blanco  ha sido sometido a un lavado de cara muy exhaustivo. El que fuera azote del Partido Popular, el perro de presa de Zapatero, el hombre sin estudios que no sabía más que increpar a la oposición,  está llevando a cabo una campaña de imagen que está acentuando su notoriedad y su figura de hombre de Estado.

Los continuos acuerdos y desbloqueos  de obras públicas en Comunidades Autónomas como Madrid y Valencia, generan en la sociedad la sensación de que está primando el interés general sobre las diferencias personales y las confrontaciones partidistas, en las que José Blanco era un experto. También es cierto que se está beneficiando de la mala imagen de su antecesora, Magdalena Álvarez, y de que está  en esa etapa que mejor cartel le da a un Ministro de Fomento, es decir, en la cerrar las concesiones e inaugurar las obras.

Pero es difícil dejar apartado de la noche a la mañana el instinto guerrillero de una persona acostumbrada a la estrategia en todas sus acciones. Los acuerdos con Esperanza Aguirre y Francisco Camps, con su respectiva repercusión mediática, no son otra cosa que  un intento de  debilitar a Mariano Rajoy (crecido por sus últimos éxitos), insuflando protagonismo a los barones del PP que en su momento le cuestionaron su liderazgo y que quieren estar bien posicionados, todo esto con el objetivo de seguir manteniendo la inestabilidad en el Partido Popular.

En el caso gallego pasa lo mismo, aunque el objetivo es diferente. El “Acordo do Obradoiro”, firmado con el Presidente de la Xunta sobre el AVE, es otro ejemplo de hombre institucional, pero también de hábil estratega. Son ya continuas las reuniones que José Blanco está teniendo con Alberto Nuñez Feijóo; son ya muchas las fotos, de los dos estrechándose las manos, que hay en el archivo de los medios de comunicación;  y son cada vez más manifiestas sus intenciones de volver a su tierra natal a presentarse como Presidente de la Xunta. Seguramente se esté creando en la conciencia colectiva gallega la idea de que todo esto sea el preludio del enfrentamiento electoral  de 2013.

De este modo,  el objetivo no es el debilitamiento del líder del Partido Popular, es el del propio Secretario Xeral del PSdeG, Manuel Vázquez.

Blanco está viendo como el parche, el hombre provisional, el político de raza que va a tener en alerta al gobierno de la Xunta  y movilizado a los militantes socialistas, ese, Pachi,  está haciendo todo lo posible para presentarse en  2013. Está generando un gran número de apoyos para que, en el congreso en el que se decida el candidato a la presidencia de la Xunta, el elegido sea él.

José Luis Méndez, derecha, José Blanco. Manuel Vázquez, José Manuel Otero y Javier Losada FOTO: CABALAR

De ahí todos esos movimientos. De ahí también la idea de sacar, por parte de Pachi Vázquez, el tema de la reforma del Estatuto (comentado en el anterior post), con la idea no sólo de marcar la agenda del gobierno gallego, sino también como una forma de autorreafimación en su condición de líder de los socialistas gallegos.

A pesar de la buena campaña de imagen realizada por el momento por José Blanco -campaña propia de un aspirante a Presidente del Gobierno-  orientada al aumento de su valoración por parte de la sociedad (principalmente gallega), en el ámbito intrapartido, en cambio,  no lo va a tener nada fácil para erigirse como el líder del PSdeG.

Para eso seguramente tengamos que esperar a lo que suceda en las municipales de 2011 -al posible descalabro de los socialistas-; o a ver como discurre la gestión de un ministerio relativamente peligroso: o te ensalza o te hunde.

La reforma del Estatuto gallego entra otra vez en juego

Martes, Julio 21st, 2009

Salió ayer Pachi Vazquez para intentar cambiar los temas que dominan el escenario político gallego y, por el momento, va camino de lograrlo. Los socialistas gallegos apuestan por volver a introducir la reforma del estatuto de autonomía en la agenda política gallega.  Tras el fracaso en las negociaciones durante la pasada legislatura, cuando el Partido Popular de Galicia, con tan sólo dos en la oposición, se negó a introducir el concepto “nación” en el Estatuto, y el PSdG, tal y como estaba el clima político en aquellos momentos y por su pacto de gobierno con el BNG, no podía pactar sólo con Nuñez Feijoo.

Dos años después el equilibrio de fuerzas ha cambiado. Ahora los populares han recuperado la mayoría absoluta, los nacionalistas se han hundido en los dos últimos procesos electorales y los socialistas necesitan construir una alternativa de gobierno sólida. El zafarrancho de combate para la reforma del Estatuto en esta ocasión tiene tres puntos destacables:

-  Pachi Vázquez se muestra sorprendido de que Feijoo no incluyera en su programa para los primeros 100 días de Gobierno (a punto de cumplirse) un impulso de la reforma que los populares llevaban en su programa electoral.

-  el ex-conselleiro de Medioambiente, avisa de que no permitirá que la reforma se empantane por debates que no interesan a la ciudadanía, en clara referencia al ya mencionado concepto de nación.

- el PSdG no permitirá que el nuevo Estatuto sea menos ambicioso en cuestiones de derechos que otras comunidades históricas.

¿Qué pretende Vázquez con este movimiento? Primero, como decía antes, comenzar a construir una alternativa política e intentar marcar la agenda del gobierno del PP. Segundo, desmarcarse del BNG al asegurar que no le importará pactar el nuevo estatuto tan sólo con los populares si el BNG lleva el debate a cuestiones de terminología poco importantes, según él. Tercero, se postula como defensor de los intereses de los gallegos en la negociación.

Es conocida la contrariedad de Vázquez (y de otros miembros de su ejecutiva) a pactar con el BNG. Además, es de suponer que, a pesar de que su figura al frente del partido como un “líder” transitorio, quiere imponer su candidatura de cara a 2013; todo esto, más pronto que tarde, viendo los movimientos rápidos y hábiles del ministro más gallego, José Blanco.

¿Acierta en su estrategia? Realmente, está adoptando una postura muy cercana a las posiciones del electorado socialista gallego con respecto a la reforma del estatuto de autonomía pero no tengo claro es que sea la mejor forma de mantener atada a su base de votantes. No está introduciendo un tema político lo suficientemente novedoso y, si abre la puerta a pactar el Estatuto con el PP, tampoco es un tema que muestre una de posicionamiento entre los electorados de los dos partidos mayoritarios. El PSdG no estará dentro de cuatro años en condiciones de conformar un partido con un apoyo mayoritario en la sociedad gallega. No puede enfrentarse con su potencial y antier socio nacionalista. Más bien, son los nacionalistas los que deberían de moverse; pero esto último, no es tan fácil.

¿Por qué Vázquez no se sube al AVE de José Blanco e intenta sacar el mayor partido a la apuesta que está haciendo el de Palas de Rei? ¿Será que Blanco no le da asiento?

*Visto el tratamiento mediático que está recibiendo durante el día de hoy la propuesta socialista. Podemos sacar dos conclusiones.

1) Al PP no le ha hecho mucha gracia -La Voz ha sacado el tema de su página de inicio a media mañana y en la versión impresa apenas es una llamada en portada-.

2) La izquierda y los nacionalistas están encantados - Xornal de Galicia lo tiene en primera titular a cinco columnas-.

Ministros gallegos y Galicia

Jueves, Julio 2nd, 2009

Seguimos en México pero ya con menos actividad de campaña y siguiendo la actualidad de la política española y gallega. Hoy, sacando pendientes de mi Google Reader, me paré en el blog de Gonzalo Bareño, el periodista de La Voz de Galicia, quien es sus dos últimas publicaciones habla sobre dos ministros gallegos y su gestión en el gobierno,  principalmente con respecto a Galicia.

En el último habla sobre Elena Salgado . Bareño comenta unas declaraciones de Anxo Quintana cuando el nacionalista era todavía vicepresidente de la Xunta de Galicia. Quintana decía que el verdadero problema para Galicia en el Gobierno Central no era Madalena Álvarez desde Fomento, sino la actual Vicepresidenta económica del Gobierno, en aquel momento Ministra de Administraciones Públicas y encargada de negociar las competencias directamente con los gobiernos autonómicos. Ahora, cuando a Salgado le toca bregar con la cuestión del financiamiento autonómico, repite las mismas formas que en su anterior departamento. Si antes era quién echaba atrás los compromisos de Zapatero en asuntos como tráfico, ahora desmiente las declaraciones de Manuel Chaves, cuando el otro día le dijo a Feijoo que comprometía el 7,1% de la financiación para Galicia.

http://3.bp.blogspot.com/_G85TZ5iIxBA/SfViQj0JLLI/AAAAAAAAAQE/ry7FFUbRI_A/s320/Elena_Salgado.jpg

En el penúltimo post Gonzalo Bareño ensalza el trabajo que está llevando a cabo José Blanco en su cartera ministerial estrenada en marzo. Todavía recuerdo las risas de cierta profesora cuando en un trabajo del Máster de Marketing Político, yo y mi compañero de blog hicimos un plan de comunicación para que Blanco llegase a exactamente ese ministerio. La verdad es que desde su llegada el de Lugo se ha remangado y se ha puesto a trabajar seriamente, principalmente en su tierra, en Galicia, donde creo que se encuentra el último escalón de su carrera política. Blanco le habló con sinceridad a los gallegos y les dijo que de AVE 2012, ni hablar, que los proyectos están parados.

Son dos formas de hacer política y, al mismo tiempo, dos formas de servir a su comunidad, la de dos políticos con aspiraciones distintas (Salgado sabe que poco podrá hacer políticamente en Galicia). Eso sí, por lo que veo, mientras en nuestra tierra se sigue hablando de Audis.

El comienzo de un nuevo error

Domingo, Marzo 8th, 2009

Como no podía ser de otra forma, durante esta semana se han ido sucediendo diferentes análisis sobre los resultados electorales del pasado domingo. Es ahora, en las visiones que extraigan los partidos políticos, donde se comienza a cocinar el futuro escenario. Si aciertan en el diagnóstico, la travesía por el desierto será más breve; si es erróneo, posiblemente lo paguen más caro de lo que el pasado domingo lo hicieron. Creo que hay dos líneas no del todo acertadas en este análisis, que están teniendo bastante repercusión mediática:

  • aquellos pertenecientes a ámbitos periodísitcos o ideológicos cercanos al Partido Popular, que dicen que el bipartito no supo leer lo que pedía la sociedad gallega y que hubo una gran división dentro del gobierno de la Xunta -acompañado de un “ya lo decíamos nosotros”-. Además, se le suele quitar importancia a los ataques mediáticos recibidos por PSdG y BNG, y utilizan el concurso eólico como punta de lanza contra la gestión del bipartito (un tema apenas conocido por la mayor parte de la población gallega).
  • por otro lado, los que ya se han tirado al monte diciendo que vuelven los lobos, antes de pensar en qué ocurrió y por qué, a la vez que ni siquiera se plantean que el enemigo se mueve y que todavía Feijoo no ha entrado por la puerta del despacho mientras aprovechan cualquier movimiento del popular para insistir en que tienen razón y que Galicia pasa a la “involución”. En este grupo, la mayoría achaca la derrota del bipartito a la manipulación del Audi de Touriño y la foto de Quintana y Jacinto Rey -”El aquelarre marinero fue en 2005, pero la foto se vendió ahora como pescado fresco”, Manuel Rivas dixit-. Desde este ala, se está hablando ya de que es necesaria una nueva alternativa para quitar al futuro gobierno del PP y se defiende que en Galicia existe una mayoría social de izquierdas. Desde mi punto de vista, a pesar de que se declara que los resultados son incuestionables, llevan cuestionándose desde el primer minuto. Se insiste, por supuesto, en la suma BNG-PSdG para reconquistar la Xunta.

Ambos análisis acaban mirándose el ombligo, utilizando factores preestablecidos que no abarcan toda la realidad. A continuación, paso a describir varias cuestiones que los contradicen, amplían y profundizan.

Cuando en 2005, el Partido Popular de Fraga se queda a un escaño de la mayoría absoluta se consideró incuestionable el pacto PSOE y BNG. Era incuestionable por varios factores: el desgaste del gobierno del PP, la pérdida de apoyos electorales…, y la necesidad de un cambio que socialistas y nacionalistas vendieron durante toda la campaña y que, en caso de no llevar a cabo con un pacto, gran parte de la opinión pública gallega -y española- no hubiera entendido. Además, todo esto se enmarcaba dentro de la política de alianzas de Zapatero.

En el todavía vigente gobierno de la Xunta formado en agosto de 2005, hay nueve miembros socialistas (Presidente más ocho conselleiros) y cinco miembros del BNG (Vicepresidente más cuatro conselleiros). Si recapacitamos sobre la repercusión mediática de ambas partes del gobierno, nos encontraremos con que Touriño absorvió toda la imagen de la parte socialista, mientras que por parte del BNG, cada miembro tenía su gestión muy personalizada. Esto se hacía muy evidente si mirábamos las encuestas: los cuatro conselleiros del BNG se situaban entre los 7 más conocidos y, dos de ellos, Fernando Blanco y Suárez Canal, eran los únicos que aprobaban. Pero, además de esto, hay que algo que va todavía más allá. Uno de los grandes errores de los socialistas durante toda la legislatura ha sido desentenderse de las áreas de gestión del BNG. El Presidente apenas acompañó a los conselleiros nacionalistas, no intentó adueñarse de su gestión -algo a lo que, por cuestiones protocolarias, el BNG no podría haberse negado- y absorver toda esa parte mediática. Conclusión: Touriño no quiso ser Presidente de la Xunta para las áreas de gobierno del BNG o, lo que es lo mismo, realmente había dos gobiernos en uno -al menos comunicativamente hablando-.

Vayamos a la campaña y a las publicaciones de las noticias del Audi, la foto de Quintana y Jacinto Rey y la para nada menos importante excursión de los pensionistas a Portugal,que acabaron en un mitin de Quintana en Oia. Evidentemente, como ya he dicho alguna vez aquí, estaban totalmente programadas. Y sí, toda la razón cuando se argumenta que están sacadas de contexto y hasta existe manipulación. Pero, ¿por qué resultaron creíbles? ¿Por qué el bipartito no estaba inmunizado contra este tipo de ataques? ¿Por qué no hubo ninguna respuesta efectiva por ninguna de las dos partes? Resultaron creíbles porque no se había trabajado la imagen de limpieza y regeneración durante toda la legislatura. No hubo respuesta porque ni la campaña del BNG ni la del PSdG habían preparado ningún escenario de este tipo, no tenían un plan B, una campaña negativa. Dos partidos en el gobierno no pueden pecar de inocencia o de falta de previsión en una campaña electoral. Así, durante los últimos días, mientras la llama de Touriño se iba apagando, Quintana se encerraba más y más con mensajes dirigidos a una base que pensó salvaría los 13 escaños, se fue crispando más y la cosa acabó como acabó.

Si escuchamos un poco a la gente de la calle y, tras esto,miramos las encuestas, podemos sacar la conclusión de que la gente al final no entendía muy bien o no le gustaba eso de dos partidos en el gobierno con una agenda propia cada uno.

Vuelvo al principio. Este gobierno comunicó muy mal, PSdG y BNG se repartieron la gestión pero se olvidaron de aquello de crear un programa de gobierno conjunto. La legislatura fue de cambio pero se repitieron vicios (véase TVG) de la época Fraga. Lo que es seguro es que los ataques mediáticos le dieron la puntilla electoral y que si las elecciones hubiesen sido en octubre, posiblemente estaríamos hablando de otro resultado.

Por otro lado, ¿realmente la izquierda gallega -nacionalista o no- tiene que plantarse ya como alternativa a Feijoo? ¿Van a intentar relacionar al nuevo gobierno del PP con eso de “vuelven los de siempre”? ¿Será creíble para la opinión pública gallega? Ni ahora ni dentro de cuatro años será rentable el mensaje “hay que echarlos como sea”, ni un pacto PSdG-BNG será atractivo para los gallegos. Llega el momento de la reflexión para ambos partidos. Quizá sería rentable para Galicia que por una vez hubiese un gobierno en minoría. Por ahora, habrá que esperar cuatro años, sin olvidar que, a poco que Nuñez Feijoo sepa moverse y consiga conectar con la sociedad gallega, la alternancia deberá articularse a ocho años vista.

Señores, afinen, porque aquí está el comienzo de un nuevo error…,o acierto.

Tan sólida como sorprendente

Lunes, Marzo 2nd, 2009

Así ha sido la mayoría absoluta del Partido Popular en Galicia. Sólida, porque desde que se había escrutado el 10% de los votos en toda la comunidad, el PP se plantó en el diputado 39 y no se bajó de ahí. En ningún momento durante el resto del recuento de votos se cayó algún escaño, lo que quiere decir que llegaron los votos sobradamente. Sorprendente, porque, aunque yo venía insistiendo durante toda la semana que había partido, en ningún momento me esperaba que pudiera llegar una victoria tan clara de Feijoo.
Hay dos factores determinantes por los que se llegó a un final tan impredecible y que ninguna encuesta (salvo la de Ipsos a pie de urna) fue capaz de prever.

Por un lado, que era muy difícil de determinar el efecto de todo lo que sucedió durante los últimos tres días de campaña. Mientras todos esperaban a ver cuanto desmovilizaban los ataque mediáticos del ABC y La Voz de Galicia, los gallegos estaban pensando en votar al PP como castigo al bipartito.

Es aquí donde aparece el segundo factor, la movilización. Cuando al principio de la jornada la participación estaba 3 puntos por abajo la victoria de los populares parecía más cerca. El aumento de la participación a mediodía parecía la salvación definitiva de PSOE y BNG pero, ¡oh, sopresa!,al final vota el 70% del censo, y nos encontramos con este resultado. Esta es una nueva ruptura del mito de que una mayor abstención beneficia al PP y más movilización al PSOE. Al final todo depende de quien y por qué se moviliza. Mientras BNG y PSOE acabaron pidiendo el voto “para que non volvan”, el PP pedía la suma de votantes para traer el cambio y la regeneración -mensaje que se hizo más creíble durante la última semana de campaña- a la vez que Feijoo dejaba suelto a Baltar pegando a diestro y siniestro.
Algo que también nos lleva a esa máxima de que en las campañas el trabajo sucio no es para el número uno. Algo que en el BNG no han entendido y, pudiendo sacar a Aymerich a darel mensaje más agresivo y de confrontación, ha sido Anxo Quintana el que poco a poco ha ido crispándose conforme llegaba el final de la campaña.

Vayamos a las estrategias de campaña de los partidos y como han ido cambiando los tiempos durante la misma. Primero, PSOE y BNG no sabían si jugar a quitarse escaños o a revalidar su suma para continuar formando gobierno. No se han mantenido firmes, han ido cambiando sus mensajes y, además, los candidatos se han ido apagando.

En concreto, la campaña del Partido Socialista, con un Touriño, O Presidente, para un candidato sin mucho carisma y que no transmitía liderazgo a la opinión pública, era buscar reforzar una parte de su imagen que era difícilmente reforzable. Además, durante esta última semana en la que el candidato socialista salía siempre con ropa en tonos grises y cada vez más apagado, transmitían cada vez más derrota (sólo hay que ver la foto del discurso postelectoral del socialista, en el que el fondo de atrás era de un color azul grisáceo…¿dónde quedó el rojo PSOE?).

Por su parte, el BNG empezó muy bien, siguió regular y acabó enzarzado en la agenda mediática que iba marcando el PP. Primero con los debates y después con los ataques a la imagen de Quintana. Como decía antes, el todavía Vicepresidente de la Xunta, fue crispándose cada vez más, y respondió a los ataques apelando a un victimismo que para nada les fue rentable.

Por último, Feijoo se compró su dosis de liderazgo el día que cesó a Carrera. A partir de ahí tanto él como las expectativas de victoria del PP no dejaron de crecer. La campaña supo totalmente a que jugaba y con quien se lo jugaba. Aunque no ha subido ni en Lugo ni en Ourense, hay que recordar que son las dos provincias donde realmente los populares tienen mayoría absoluta y esa batalla se la ganaron al BNG. De ahí, la campaña de ataque a los nacionalistas. Después, la debacle del bipartito en las ciudades (A Coruña, Vigo y Santiago sobre todo) han puesto a Feijoo en los 39 escaños.

Hay muchas cosas por comentar y lo iré haciendo aquí, pero no quiero concluir hoy sin hacer un breve comentario sobre cada uno de los nombres propios de la campaña:

Núñez Feijoo: sin duda fue el mejor candidato, por imagen y mensaje, acompañado de una estrategia de campaña que marcó una agenda que le fue fortaleciendo.

Touriño: primero perdió la batalla con Zapatero y Blanco y despues perdió la Xunta. Su fracaso es incuestionable.

Quintana: mal elegido el perfil que tenía que mostrar durante la campaña. El BNG empezó muy bien. Ahora su futuro y el del partido tienen un destino incierto.

Rajoy: su primera victoria electoral, ¿llega a tiempo?.

José Blanco: su primera batalla perdida…y en casa. Apostó fuerte durante las dos semanas de campaña, acabó mandando mucho en ella y el resultado no ha sido el esperado.

Baltar: clave en la victoria del PP; triste para Galicia que su papel fuera tan importante.

Galicia ha votado cambio. El PP ha conseguido una victoria incontestable. PSdG y BNG han cosechado una derrota que les deja sin un camino claro camino. El próximo paso para Touriño y Quintana es evidente; el futuro de ambos partidos, incierto.

Final de campaña

Sábado, Febrero 28th, 2009

Anoche, a las 00.00, se cerró oficialmente la campaña gallega 2009. Finalmente, no hubo sorpresa mediática de última hora que acompañara a las ya producidas durante los anteriores tres días. Fuera de las salidas de tono de Baltar en Orense con ataques personales y directos a la figura de Anxo Quintana y a la del actual conselleiro de Medio Ambiente, Francisco Vázquez, el último día de campaña fue como se esperaba -como ya decía en el post del jueves-. Zapatero y Rajoy acabaron personalizando la campaña sobre sus figuras de manera absoluta; algo que, lógicamente, no gustó ni a Touriño ni a Feijoo.

A Touriño, porque, como decía Anxo Lugilde en su artículo de ayer, Zapatero le acabó ganando una batalla que se arrastraba desde 2004, cuando el actual presidente de la Xunta atribuía el gran resultado de ZP en Galicia a su gran liderazgo en el PSdG. Finalmente, ante el toque de cornetas de José Blanco en esta última semana, cuando las encuestas daban la tendencia al alza al PPdG, trajeron al presidente del gobierno a cerrar la campaña en Santiago buscando la movilización de la base socialista ante la amenaza de una abstención de escándalo.


Por su parte, a Feijoo hay que decir que Rajoy no le esperó para empezar el mitin final de campaña. Un mitin en el que también salió Baltar, quien habló por partida doble por el retraso de el candidato del PP a la presidencia de la Xunta. Del líder del PP en Ourense hay que hablar, porque es un caso especial. Lleva dos días creando una polémica que no creo fuera muy beneficiosa para su partido (aunque hay quien cree que se ha tratado de un reparto de papeles); pero, además de esto, le ha ganado la partida a Feijoo. Recordemos que este puso de número uno en la lista de Ourense a Luis Carrera contra la opinión de Baltar, que nunca escondió su descontento… Una semana antes de comenzar la campaña, Carrera fue cesado por problema con sus impuestos. Aún así, hay que añadir un ingrediente más a la “receta Baltar”. Es quien ha acompañado todos estos días a Rajoy por su provincia, pateando los caminos de tierra, visitando las tabernas, recuperando los votos de 2005 uno por uno. El detalle de las tabernas es importante, porque según comentarios de la prensa, cuando tocaba marcharse, Baltar era el que pagaba todas las rondas.
Como detalle final del disgusto de Núñez Feijoo y su equipo, el vídeo que desde Génova colgaron en internet en el que el candidato del PPdG tan sólo aparecía 2 segundos, tapado por un total protagonismo de Mariano Rajoy.


Por último, el final de campaña del BNG, desde mi punto de vista, no ha sido todo lo bueno que se pudiera desear. Evidentemente, nadie se esperaba unos últimos días tan duros, con tantas acusaciones que contaban con un respaldo tan grande desde Madrid y desde diversos medios gallegos -creo que esta ha sido la legislatura en la que los gallegos hemos empezado a comprender la eterna queja de catalanes y vascos de lo que reflejan los medios estatales sobre sus comunidades no tiene , en muchas ocasiones, nada que ver con la realidad-.

Sin descartar que todos estos ataques hayan movilizado mucho a la base del BNG, creo que a la respuesta de Quintana le sobró el situarse como víctima de una campaña de ataques e insistir demasiado en la campaña sucia que se ha llevado a cabo. Aún así, hay que reconocer que es muy difícil de contrarrestar el mensaje implícito de todos estos supuestos escándalos -”son todos iguales”- que lleva camino de aumentar la abstención -esa al menos es la percepción que se palpa en la calle-.

En 24 horas habrán cerrado los colegios electorales y estaremos haciendo cábalas con los datos de participación y con las encuestas que se publicaran desde las ocho de la tarde. Lo viviré en la sede de Proxectos en Ferrol. Allí estaremos.