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Voto nulo, ¿por qué?

Martes, Junio 23rd, 2009

Existen dos causas para explicar la decisión de anular el voto en las próximas elecciones del 5 de julio por parte de una buena parte de la sociedad mexicana: el modo de actuar de la clase política y el sistema de partidos.

Como hemos explicado en un anterior post, este movimiento está creciendo de forma relevante a medida que pasan los días de esta campaña electoral. Y lo hace como modo de protesta hacia unos dirigentes incapaces de inmiscuir a una sociedad totalmente apartada de la toma de decisiones.

Sin embargo, y según comentan la mayoría de los analistas, el problema radica en la imposibilidad de  reelección de los políticos en sus cargos. En México (y en buena medida en toda América Latina) existe una especie de psicosis ante la posibilidad de que un gobernante se perpetúe en su puesto, después de que Porfirio Díaz estuviese de manera dictatorial más de 30 años como presidente de la República, en lo que se dio a llamar como el Porfiriato.

Esta no reelección genera dos fenómenos de gran importancia: por un lado, los políticos no tienen  la necesidad de rendir cuentas (factor de desarrollo democrático) a los ciudadanos, con lo que estos se ven incapaces de castigar o premiar a sus gobernantes; y, por otro lado, implica una manera de hacer carrera política basada en brincar de un puesto a otro, del nivel federal al estatal y después al local, y así sucesivamente -denominado reelección indirecta-, con el beneplácito de la cúpula del partido, que es realmente a quién le tienen que rendir cuentas para poder ser seleccionado para algún cargo.

De esta manera, lo que realmente preocupa a los políticos es hacer campaña dentro del partido, dar la imagen de lealtad hacia una elite de dirigentes totalmente anquilosadas. Resultado: la ciudadanía se queda al  margen.

Sin embargo, la crítica a este factor del sistema electoral, como causa directa del déficit de representación del pueblo mexicano, se extiende hacia terrenos peligrosamente resbaladizos:

Se está empezando a cuestionar a los propios partidos no sólo en base a sus actuaciones, sino que también por el mero hecho de serlo. Una parte de los que promulgan el voto nulo buscan debilitar a los partidos políticos, claramente aventajados en cuestiones económicas y fiscales,  para favorecer a las plataformas ciudadanas; incluso a ciudadanos con aspiraciones políticas personales. La operación es sencilla: si los partidos y los políticos están tan encerrados en sí mismos que no dejan oportunidades a la población civil, que sea ella misma quien se haga cargo de la situación política del país.

No creo que sea la solución del problema. Unos partidos políticos fuertes son sinónimo de estabilidad, de alternancia en el poder, garantizan la pluralidad. Y no sólo eso, en una sociedad limitadamente informada y desinteresada por la política, su color, sus símbolos, sus escudos sirven como atajos cognitivos que ofrecen a la ciudadanía la información necesaria para saber las políticas que se van a llevar a cabo.

El apoyo a plataforma ciudadanas,  difusas en sus planteamientos, o a una candidatura  individual sin una estructura partidista que lo sustente, cargada de simbología personalista y populista, podría tener consecuencias negativas para la democracia y la estabilidad gubernamental. Sería mucho mas eficaz (como ya algunos promotores del voto nulo están viendo) exigirle a los partidos que se abran a la sociedad, que dejen penetrar en sus ejecutivas a ciudadanos que no pertenzcan por casta a la clase política, y que interactúen a través de los nuevos medios de comunicación con esa población ansiosa de ser escuchada y tomada en consideración.  

A pesar de los problemas políticos en los que está inmerso México, basados principalmente en la corrupción, el papel estabilizador social que juegan los partidos debe ser defendido. Y la experiencia europea así lo demuestra.

No sólo es la clase política

Domingo, Junio 21st, 2009

Pensamos en política mexicana y, desde fuera, pensamos en corrupción, en narcotráfico, en Ciudad Juárez y en espaldas mojadas. En estos cuatro temas, partimos de una premisa: la clase política mexicana. Una clase política a la que se acusa de estar enfangada en las malas prácticas, en los abusos de poder, en la inacción o en la acción oscura, muy oscura. Y ante esto, ¿cuál es la respuesta?

En su post del jueves, Boris hablaba del debate que pudimos presenciar el miércoles en el Instituto Federal Electoral. Antes de nada, remarcar el altísimo nivel de los José Woldenberg, Lorenzo Córdova, Denise Dresser o José Antonio Crespo entre otros. Realmente, con unas mentes así, con unos análisis tan claros y concisos a uno le cuesta un poquito más comprender la situación de este país. Más allá del debate a favor o en contra del voto nulo, lo que era común a todos los componentes de la mesa era que en este país hay una insatisfacción evidente con la clase política y que es necesaria una nueva reforma, tanto del sistema electoral como de las estructuras sociales y económicas.

Pero hay algo más. Culpar a la clase política mexicana de la mala situación del país no es una equivocación, pero tampoco es un acierto completo. He visitado México en tres ocasiones, he pasado más de 60 días en este país, y esta mañana hemos vivido una situación en la calle que resume uno de los grandes problemas de esta sociedad, y de otras.

Cuando volvíamos de desayunar en el Sanborns de La Bombilla (Coyoacán), nos hemos encontrado con un chico joven, bastante pasado de kilos, tirado en la calle boca arriba, semi-inconsciente, convulsionando y rodeado de vómito (creo que es necesario dar los detalles). Hemos visto al chico allí tirado como 30 metros antes de llegar a su altura y de todas las personas que pasaron por su lado, ninguna se paró, ninguna le ayudó y si alguna le miró, fue de reojo. A un metro y medio, en la misma acera en la que estaba tirado el chico, había un puesto de comida; el dueño de ese puesto permanecía quieto, haciendo su trabajo, sin acercarse al joven.

Al llegar a su altura, hemos preguntado a un chico que estaba en la parada de autobús, si alguien había atendido al chico. Nos dijo que creía que la policía había llamado a la ambulancia. En la acera de enfrente, había cuatro policías. Hemos cruzado, les hemos dicho la situación del joven y se han limitado a contestarnos con un “Ah, sí. Allí está.” Han llamado a una patrulla que pasaba por allí, quien al parecer ha dado aviso a la ambulancia. Creo no exagerar si digo que en ese momento habría como 10 policías a menos de 20 metros de una persona joven, convulsionando, vomitando, y ninguno se acercó para ayudarle.

Tras todo esto -cuestión de poco más de un minuto-, uno de los policías nos ha dado las gracias y nos ha dicho que siguiéramos nuestro camino. Mientras la gente seguía pasando, mirando de reojo, sin darse cuenta de que mañana ese joven podrían ser ellos.

México siempre te recibe bien, te trata fenomenal. El cariño de la gente es permanente cuando visitas este país, que siempre he considerado (y lo sigo haciendo) fantástico. Pero tras lo vivido esta mañana surgen ciertas preguntas. ¿Realmente la sociedad puede culpar de todos sus males a la clase política mientras no es capaz de pararse a ayudar a un joven que se encontraba en la situación que hemos visto esta mañana? Si no te involucras, sino eres capaz de empatizar con una persona en esa situación, ¿lo puedes hacer cuando se trata de trabajar juntos por mejorar el país en el que vives?

Estoy convencido de que mientras no se dé el cambio social tampoco se dará el cambio en la clase política.

“No comuniques, involucra.” Guillem Bonafont

Política con limón y sal

Martes, Junio 16th, 2009

Mañana Boris Gayoso y yo nos vamos hoy a México para vivir la fase final de la campaña electoral que termina el 5 de Julio con las elecciones intermedias.

Han sido meses de espera, de preparativos, de trabajo. Tenemos muchísimas ganas de llegar y aprovechar esta oportunidad tan importante que nos llevará hasta el interior del PRI y nos dará acceso a importantes foros de discusión política, lo que nos ayudará a comprender mejor el contexto socio-político mexicano.

Espero que nos sigáis durante estos días.

Un saludo desde Madrid, a la espera de que abra la puerta de embarque que nos llevará primero a París, y, una hora más tarde, a México.

Falta de contacto

Jueves, Marzo 26th, 2009
Llevo siete días en México. Reconozco que no es una gran disculpa, pero esa es la razón por la que estos días ha descencido la actualización del blog. Estoy conociendo a algunas empresas e instituciones mexicanas, viendo que tipo de servicios de comunicación están ofreciendo y demandando y, además, estudiando un poco el contexto de las elecciones intermedias del próximo 5 de Julio, contactando con los partidos políticos para poder volver en Junio y así ver desde dentro todo el proceso.
A pesar de que voy bastante justo de tiempo, voy intentando seguir la actualidad española. Por lo que voy leyendo, la retirada de Kosovo y la detención de Pepe, el del Popular en Mexico -no hemos tenido nada que ver- son los temas principales de los últimos días. El gobierno sigue a verlas venir tanto a la hora de comunicar como a la de hacer propuestas, aunque parece que Caamaño viene con un flotador para intentar el rescate a través de la iniciativa para modernizar el sistema judicial. No sé si decir “falta lle fai” o mejor un “tarde piaches”. Aún así, parece que esto no ha cambiado la agenda mediática y el gobierno necesitará ponerse las pilas para levantar la situación.

Por otro lado, el caso de la presentación en contra del aborto y a favor de la vida que se expuso a las niñas del colegio de las adoratrices en Logroño. Son muchos los calificativos que se me vienen a la cabeza después de ver ese power point pero, como aquí se supone que hablamos de comunicación, me ciño a decir que es un intento de manipular la conciencia de esas niñas -cuyas declaraciones muestran que tienen más madurez de la que se creen sus “profesoras”- y, además, una gran incoherencia por parte de la Iglesia, que lleva meses criticando al gobierno por la asignatura de Educación para la Ciudadanía, utilizar las aulas para inculcar valores éticos y morales a las alumnas.

En fin, no estaría de más que la Iglesia se sumara también a la era de la responsabilidad que quiere establecer Obama.

Saludos desde el DF.